Aras con tus labios mi boca mientras sin tregua siembras sobre mi extenso campo tu simiente dorada y me labran tus manos.
Esencia y principio que los besos maduran, tiembla la tierra fértil en ganas y se yerguen las cumbres mientras palpas mi camino enterrado y lo ahondas a golpe de deseo mancebo.

Será festín mi cuerpo, manjar de los humanos, mientras floto uncida por tu espiga de trigo.
Aliméntame. ¡Oh! Extremo que mece mi ternura, cava en lo más profundo, cultiva mis deslices, deslízate todo en mí.
Inhalando la vida sembremos con placer el tiempo que nos queda, cultivemos la tierra árida y reguémosla para obtener el fruto más lascivo.
Foto: Cortesía & © by Tarasov