Serpentean las luces del invierno, empapan las ventanas con sus gotas, y millones de focos anuncian a la noche...
Allá donde el deseo y calor nos alimenta, donde las sábanas mueven, atan y acarician.
Allá es donde te espero, escondida entre telas, tumbada en la alfombra, caliente de fuego de hoguera, mirando las sombras de las paredes blancas.

Y entrando en la penumbra, desnudando tu cuerpo, tu sonrisa se mece cuando me ves atenta mientras escribo un cuento del que tú, sólo tú sospechabas el argumento.
¿Y si cierras los ojos... y te lo leo?
Foto: Cortesía & © by Sebastián Vera