Colección Voyeur

Domingo 24 de Febrero de 2008
Confusiones

Es sabido que en el proceso de comunicación, un emisor envía un mensaje al receptor, y si ambos concuerdan en el entendimiento y la interpretación de lo que se dice en el mensaje y poseen los mismos códigos, lo que dice el emisor es comprendido por el receptor y así se produce la retroalimentación –los especialistas le dicen feed-back– y todos tan contentos porque nos ponemos de acuerdo.
Si se da el caso que el emisor habla en un idioma diferente al del receptor y éste no lo conoce, se produce un “ruido”, y entonces la comunicación se dificulta. También, en ocasiones, ambos –emisor y receptor–, hablan el mismo idioma, pero uno de ellos utiliza términos de la jerga de su profesión o actividad que, para el otro, son desconocidos. Como si le hablaran en chino Cantones o en dialecto Hakka, vamos.
En el ámbito de la medicina, la confusión más usual –y catastrófica–, se produce cuando el paciente (receptor) escucha lo que le dice el médico (emisor), y aunque no entiende ni la “a” de “laringitis”, asiente con la cabeza, y hasta llega al colmo de hablar en términos médicos como si supiera.
Para agravar la situación, los médicos (emisores), desde su posición de el-hombre-del-guardapolvos-blanco-que-sabe, se engancha-mal y habla con el paciente como si se tratase de un colega, en esa jerigonza incomprensible para la mayoría de los seres inteligentes, a excepción de los médicos, claro.
En síntesis, trata y le habla al paciente como si fuera un colega, y el pobre enfermo se queda pagando sin saber qué le pasa, qué mal lo aqueja y cómo se cura.
De ahí que los códigos de comunicación son muy importantes y el profesional de la medicina debería aprender a decir las cosas en forma llana, de manera que el otro lo comprenda.
“Oiga, doctor, ¿por qué no me habla en criollo como hacía antes el médico de barrio”, suele decir un amigo mío –le explicaba una noche al nuevo interno, un bombonazo al que me fue difícil resistirme, mientras retozábamos en la cama después de una sesión de relax gratificante como pocas. Y es que después del sexo, por lo general me da por la verborrea.
–Porque si médico y paciente manejan códigos diferentes, se producen confusiones que derivan en problemas serios, ¿entendés? –le pregunté, mientras seguía jugando con mis dedos debajo de las sábanas, que empezaban a hacer carpita otra vez.
(¡Maravillas de la juventud! ¡Qué capacidad de recuperación tiene el bombonazo!)
–Pero en la facultad... –estuvo a punto de argumentar.
–En la facultad nada, precioso. A ver... ¿Qué puede pasar entre un médico y un paciente que no hablan en el mismo dialecto?
–Y... no sé...
Claro que no sabía. Así que saqué a la docente –no muy paciente– que llevo adentro y le conté acerca de ese día jueves de una guardia casi aburrida de tan normal cuando empezaron los problemas.

Llegó un matrimonio -bueno, al menos parecía un matrimonio-, el hombre era bastante mayor que la señora que lo acompañaba, pasaron por recepción y de ahí, al médico de guardia, un residente recién ingresado, como mi bombonazo, porque el hombre se quejaba mucho y se apretaba el vientre con ambas manos.
Buo... na... note dottore –dijo, con un marcado acento cocolicce.
–Buenas noches –le contestó el médico–. ¿Qué le anda pasando?
–¡Ay, dottore! ¡Non posso ire al baño! ¡Non posso cagare niente..! –debía ser cierto, porque se veía que el tano tenía el vientre inflamado.
Aunque no lo dijo, nuestro médico de guardia pensó que era mejor hablar con la señora, dadas las limitaciones de expresión del italiano que vaya a saber cuánto tiempo hacía que vivía acá y todavía no había aprendido a hablar bien el castellano.
–A ver... deje que me explique su señora –sugirió mirándola a ella.
Bene, bene... María... esplicare al dottore
La señora María, pechugona ella y también del tipo italiano, se acomodó uno de los breteles del soutien, se envaró, tomó coraje y dijo:
–Le explico, doctor. Tonio es mi... mi concubino –vaciló, como si fuera la única pareja de hecho de todo el país–. Bueno, el caso es que a Tonio, cuando se le mete algo en la cabeza... –revoleó los ojos, para enfatizar la situación–. Usted me entiende...
–Claro –mentiras, hasta ese momento no entendía nada.
–Él piensa que para un hombre de su edad que una manzana en ayunas antes del café con leche y la grapa y bueno... Una mujer en la cama que... bueno, ya sabe...
–Ajá –asintió el residente, ahorrándole los detalles.
–Por eso, en una repisa cerca de la cama siempre tenemos una fuente con frutas para cuando se levanta y...
–¿Y...? –preguntó el médico, que empezaba a desconcertarse.
–Y... ¿vio? Frutas y otros vegetales... usted sabe... –agregó la signora María, que debía ser el sueño del pibe del tano.
–A ver, señora... Lo de las frutas, lo entiendo... Pero no entiendo para qué los vegetales.
–Bueno... Tonio no es vegetariano, hay que decirlo. Ni verdulero –la tana seguía dándole vueltas al asunto, porque había algo que le costaba explicar–. Pero ahora, en los últimos tiempos se le ha dado por ciertos juegos...
–Perdone que la interrumpa señora.
–Sí doctor.
–Mire, hablemos claro, porque si no me dice de qué se trata no puedo hacer nada para ayudar a su pareja. ¿Por qué no me lo cuenta todo de una vez? –dijo, mientras el tano se retorcía de dolor y seguía gritando cada vez más fuerte.
–¡Ay dottore non posso..! ¡NON POSSOO!
–Tonio, no grites –le dijo la mujer al tano–. Me da un poco de vergüenza, doctor ya sabe...
–Tranquila, señora, soy médico... a ver... ¿qué es lo que pasa? Dígamelo francamente.
–Bueno... Tonio es muy apasionado para su edad... usted sabe cómo son los italianos... Y bueno, él siempre me dice que yo soy la mejor hembra que tuvo y entonces ¿vio? Quiere a cada rato... Y ahora que está jubilado, como no tiene nada que hacer, más que antes...
–Ajá..
–Y uno de los amigos con los que juega a las bochas le recomendó el Viagra, y bueno... usted sabe...
–Me lo imagino –le contestó el médico, asintiendo con la cabeza.
–No, no se imagina. Desde que toma el Viagra es como si tuviera una especie de fiebre... ¿vio como la fiebre de las mujeres? Bueno, él se puso así... Y se le dio por hacer cosas que no había hecho nunca... Entonces, hace cuatro días, se le dio por tomarse dos Viagra juntos y se puso como loco. Estuvimos dos veces seguidas y no se le bajaba... y se puso más loco... Quería otra vez más y que le tocara ahí...
–¿Ahí? ¿Adónde es ahí, señora?
–Ahí, en el traste, ¿vio? Porque el médico de él le dijo que a su edad tenía que masajear la próstata y entonces usted sabe como es una... Tonio me lo pidió y yo se lo hacía todas las noches y empezó a gustarle...
–Ya veo...
–(...)
Silencio embarazoso doña María, a la que le subían los calores y se limpiaba la transpiración que se le juntaba sobre el labio superior, con un pañuelito con puntillas.
–¿Entonces? –la alentó el residente, para que continuara.
Entoncesmepidióquejugáramosconlaspapas... –dijo, todo junto y sin respirar.
–¿Con-las-pa-pas? –silabeó el residente y abrió los ojos como platos. Miralo vos al tano las fantasías que tiene.
–Sí, doctor... y yo pensé que como todo lo que entra, sale, le puse una papa en el traste... pero no sé qué pasó y entró... pero no salió... –explicó doña María, muerta de vergüenza.
–¿Usted le metió la papa a él? –Al fin resultó que al tano le gusta que le metan cosas en el culo.
E vero, dottore –creyó necesario acotar Don Tonio.
–¿Y cuánto hace que tiene la papa? –preguntó, perplejo.
–Cuatro días –dijo la mujer, que reafirmaba lo que decía levantando el brazo y enarbolando cuatro dedos de la mano, menos el pulgar.
–¡E non posso cagare, dottore! –Agregó Don Tonio, que se sujetaba el vientre con las dos manos.
–Sí, sí... bueno... vamos a ver... –dijo el médico–, ¿Podrá caminar un poco? Vamos, haga un esfuercito... –le pidió, y se llevó arrastrando al quirófano de guardia, dos puertas más allá, al tano que se retorcía de dolor y a doña María que le iba diciendo “¡Tonio! ¡Dejá de quejarte! Ahora el doctor te la va a sacar y vas a poder ir al baño...”
Ya en el quirófano –y como el cuadro no iba a llegar ni siquiera a intervención menor, el médico le dijo a don Tonio que se acostara boca abajo.
–Hágame el favor, señora... sáquele los pantalones y los calzoncillos mientras viene el proctólogo –pidió, mientras se calzaba los guantes descartables y llamaba al personal para cirugías menores.
Como a los quince minutos, tiempo durante el cual el tano no dejó de quejarse ni de insistir con que “non posso cagare”, y reunido que estuvo ya el pequeño equipo, llegó el proctólogo y todos rodearon la camilla.

–Doctor, vea... acá tenemos un caso algo complicado... –dijo el médico de guardia.
–A ver... explíqueme –contestó el proctólogo, de mal talante porque le habían interrumpido una “reunión” que mantenía a puertas cerradas con gastroenteróloga que acababa de divorciarse.
–La señora acaba de explicarme que su pareja... –empezó a decir.
–Tiene la papa en el traste doctor –lo interrumpió doña María, no sin cierta culpa.
El proctólogo frunció el ceño, visiblemente contrariado.
–Me extraña que me molesten a esta hora, por algo así –dijo, ignorando a la señora y encarándolo al residente.
–Perdón pero no le entiendo.
–A ver... venga m´hijo –lo tomó de un brazo y se pusieron a un costado.
–Es que el señor... –intentó explicar el residente.
–¡Termínela con eso! ¿No aprendió en la facultad qué hacer con un caso así? –le dijo, masticando las palabras, y guardándose los anteojos en el bolsillo superior del ambo, mientras todo el equipo rodeaba la camilla donde el tano, boca abajo, seguía con el culo al aire y la mujer le acariciaba la mano y lo consolaba.
–Bueno, mire... creo que tenemos que intervenir... no va a ser difícil sacarle...
–¡Oiga! ¿Qué le pasa? ¿Cómo va a intervenir sin pedir análisis completos, una bio, un muestreo de células y un prequirúrgico.
–¡Dottore, per favore! –Gritaba el tano, en la camilla.
–Tonio, aguantá, ya te la sacan... –le decía la mujer.
–Tranquilo... –consideró necesario decir la anestesista–. Si no deja de gritar los doctores no pueden hablar...
–Que pida un turno de urgencia para el oncólogo... –ordenó el proctólogo, con aire de suficiencia–. Acá, ahora no podemos hacer nada...
–Perdone que lo contradiga, doctor –dijo el residente–. Pero me temo que la obstrucción, si bien es importante... puede solucionarse ahora...
–¿Usted no me entiende? –casi gritó el proctólogo. irritado–. ¿Cómo le parece que vamos a intervenir ahora, acá, en un cuadro de tumor en el recto?
–¿Tumor? –el residente se quedó de una pieza.
–Sí, un tumor... ¿No dijo la señora que tenía “la papa en el cu... en el traste”? ¿No entiende que en estas condiciones ahora no podemos hacer nada? Dele un calmante fuerte y que vengan a oncología mañana para que...
–Doctor... el que no entiende es usted –se atrevió a refutar el residente.
–¿De qué habla?
–Cuando la señora dijo que “tenía la papa” no se refería a un tumor, doctor, sino a una papa... un tubérculo...
El que abrió los ojos como platos ahora fue el oncólogo.
–¿Un quéee?
–Sí, un tubérculo, lo tiene obstruyendo el tracto rectal... y no creo que sea difícil sacárselo... el pobre hombre hace cuatro días que no puede ir al baño...
–Pero ¿por qué no empezó por ahí? –gruñó el oncólogo por lo bajo, como para salir de tan embarazosa situación, agarrando al pasar unos guantes de cirugía y acercándose a la camilla–. A ver... ¿qué le anda pasando, amigo?
–¡Ay, dottore! –se quejó Don Tonio.
–Tranquilo, hombre. Ahora lo solucionamos –contestó el oncólogo, enfocando el culo del tano con el haz de luz–. Señora, se va a tener que retirar a la sala de espera...
–Tonio, tranquilo... voy a estar afuera... el doctor te va a ayudar.
–¡Dottore, per favore! ¿Posso quitarme questo apparatecchio? –siguió gritando don Tonio hasta que, por fin, y sin mayores problemas, pudieron sacar la papa del lugar donde había quedado trabada y el tano dejó de alborotar.

–No jodas –me contestó mi residente bombonazo–. Me estás haciendo un cuento de aquellos.
–Ya vas a ver las cosas que pasan en una guardia –dije.
Fue lo último que dije, porque la carpita en la sábana ya parecía la del Circo Sarrasani y era hora de usar la boca... y no para la comunicación.
¡Los sacrificios que tiene que hacer una por la formación de los médicos de mañana!

Todos los derechos reservados © 2008 by Voyeur®

Foto: Cortesía & © by Andando sin caminos

 
Publicado por Ángel a las 05:00

Respuestas
24 Febrero 2008 - 13:19
miguelcheru@
ES EXCELENTE!!!!!!!!!!!!!!!!!!!YA DESCUBRI TU VERDADERO TALENTO!!!!DIOSA DEL MAR... jijijijijiji NO PARÈ DE REIRME DESDE EL PRINCIPIO HASTA EL FINAL... CUANTA MAGIA GUARDADA TENÈS PARA SEGUIR DESLUMBRANDOME, DESLUMBRÀNDONOS... UN BESO REYNITA... TU AMIGO, Miguel Angel.
24 Febrero 2008 - 16:58
Enviar un emailAngel
Mi dulce y querido Amigo: vos no dejàs de sorprenderme...domingo y te tomàs un tiempito para decirme PRESENTE... Un bezotote. Olvidè decirte:Gratias, Grazzie, Merci, Thanks, Danke schon, Brigada, Shokrán, Evgaristó, Tapaidh leibh, Arigato, Tlazcamate, GRACIASSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS!!!!!!!!!!!!!!!!! Angel.
24 Febrero 2008 - 22:48
Vero
Queridísima Angel: No puedo parar de reirme con estas ''Confusiones''...Excelente relato!!! Momento culmine fue el final con ese tipo de ''sacrificio'',que bien vale la pena(todo sea por la formación jijijiji!!!!). Amiguis, para esta semana que comienza te envio una canastita llena de Energia renovadora y vibras gratificantes( y erotizantes), para que disfrutes junto a tu Amado.Besitos ,Amiguissssss.Vero
25 Febrero 2008 - 12:19
Enviar un emailAngel
Vero: que no se confundas las canastas de buenas Vibras...ese error serìa màs imperdonable... Te mandè un Delivery :) de Buenas Ondas y Vibras... Avisame si no te llegan...jajjajajajaja Y NO DECAIGA QUE AQUÌ ESTA SU AMIGA HACIÈNDOLE EL AGUANTE:) Besisss Amiguis... Angel
25 Febrero 2008 - 15:37
Vero
Muchacha....sos un ANGEL!!!!! y GRACIAS por el ''aguante'',jajajjaja , siempre viene MUY BIEN!!! Mis mejores vibras en este maravillosa día.Un abrazote.Vero
25 Febrero 2008 - 15:44
Vero
Amiga: upsssss... me olvidé de decirte que.... llegó el delivery!!!!! iupiiii!!!!GRACIASSSSSSSSSSSSS.Que los rayitos del SOL te sigan iluminando.Besitos amiguisss.Vero
04 Marzo 2008 - 12:35
La Banda
JAJAJAJAJAJJAJAJAJJAJAJAJAJJAJJAJJAAJJAJAJJAJAAJAJJAJAJAJJAJAJAJAJJAJAJAJJAJAJAJAJAJAJJAJAJAJJAJAJJAJAJA JAJAJAJJAJAJAJJAJA.... cuesto che una confuccione!!!! Un beso BELLA!!! Robert
07 Marzo 2008 - 17:20
miguelcheru@
Angel te dejo un regalito:http://www.youtube.com/watch?v=NAeIGi491fA&feature=related Un beso de tu amigo, que te quiere. Miguel Angel.
06 Septiembre 2008 - 17:40
Enviar un emailCaro
Cuanto Ángel!!! ¡Los sacrificios que tiene que hacer una por la formación de los médicos de mañana! jeje Me diviertes, y mucho. Me divierte leer a los que te “admiran” ¿cómo busco tus Novelas? Me parecio super chevere!!! Te dejo mi correo carobenadez@hotmail.com Caro

Tamaño de letra
Sindicación
Publicaciones
Publicidad
 
 
Categorías
Enlaces