I can hardly wait
For another taste of honey
I can’t describe
How good it feels inside.
“Honey”, Mariah Carey
Llevábamos tres horas encerrados en aquella habitación de motel en la que me hacías disfrutar de sensaciones y experiencias con las cuales yo hasta entonces sólo había soñado y fantaseado. En ese tiempo perdí la cuenta de las innumerables veces que me habías llevado al límite del placer y hecho estallar como una luz de... [continúa]
–¿Qué te pasa? ¡Che! ¡Dale! ¡Vamos! ¿Te dio un vahído? ¿Te desmayaste?
–Enana... –dije, y todavía no sé cómo, porque además que el barco se movía, todo me daba vueltas–. Si seguís tirando de mi brazo me lo vas a arrancar... ¡Paráaaaaaaaa!
Me costó volver a enfocar la vista. Una d dos: o yo estaba dando vueltas en el barco o el barco se movía dando vueltas alrededor de mí, lo que era imposible, porque hubiera violado todas las leyes de la física de Newton de la que –debo admitirlo–... [continúa]
Para las manos
de un Ángel...
Creo haberte dicho que las manos de una mujer son el espejo de su persona.
Cuando me detengo a observar tus manos las reconozco afanosas, expertas, suaves, fuertes, acariciantes, industriosas, cuidadas, prácticas, mansas, sanadoras, inquietas, blandas, hacendosas, diestras, complacientes, dúctiles, apasionadas, dóciles, dispuestas, tibias, seductoras, experimentadas, sedosas, activas, sosegadas, fáciles,... [continúa]
Ayer insistía Enrique en que teníamos que vernos.
(Inciso –“Insistir”: al primer “no” seguir dando el coñazo hasta que se obtenga el “sí”–. Fin del inciso .)
–Venga, Amanda. Lo pasaremos bien. ¿Cuánto tiempo hace que no nos vemos?
–Cuatro años, siete meses y dos días.
–¿Lo ves? Me echas de menos.
–Claro. Te echo de menos todos los días.
–Pues ¿qué esperas? Entra en Rumbo, en Travelprice, en... [continúa]
De repente he sentido mi cuerpo estremecerse y un palpitar inquieto, devastadora ansia de seguir siendo recorrida… Noto que presionas mis senos y recupero ese candor adolescente, mis pezones gritan a los cuatro vientos mi ociosidad mientras despiertan de su letargo y tú… Tú ríes, y utilizas la otra mano para llegar hasta mi vientre mientras me sientas sobre tus piernas…
Y bajas un poco más allá percibiendo superficialmente mi sexo húmedo bajo la falda, más hoy no tienes prisa, te apetece... [continúa]
Sois de verdad.
Mientras mi cigarro se consume velais por mi serenidad, si miro atrás estáis a mi lado, y siempre, donde dirija mis pasos...
Sois de verdad, y aunque no sea fácil...

Sé que de noches en vela soy experta. Y que tú haces conmigo lo que quieras. Y siento que de ti soy deudora de sed, de luces de auroras.
Sois de verdad.
Quizá por eso no importa nada más... de todos. De ti, y de mí.
Foto: Cortesía & © by Sascha Huttenhaim
En mi periodo inter-vacaciones (cambio Cristóbal por Amigos) os escribo un modesto post acerca del maltrato psicológico.
Me lo ha inspirado el comentario de alguien. No por el comentario en sí, sino porque utiliza el tan manido diagnóstico emocional en un contexto, digamos, incorrecto.
Por no decir que, en general, la mayoría de la gente habla de “maltrato psicológico” que es una incorrección no sólo lingüística sino también (y me permitiréis la repetición) psicológica.
Este tipo... [continúa]
Tus manos hacen el día entre la hierba
Tus ojos hacen el amor en pleno día
Con las sonrisas en el talle
Y tus labios en las alas
Te colocas en el lugar de las caricias
Te colocas en el lugar de los sueños.
de "L’Amour la poésie", Paul Éluard
–Tus ojos me pierden.
–¿Por eso siempre te encuentro merodeando entre mis pechos?
–Siiiii, me tiendo sobre ellos a contemplar el prado verde de tu mirada.
–Hace un momento imaginé... [continúa]
Hoy se me dio por recordar aquel día en que dos de los residentes más nuevitos y bonitos que habían llegado en la última remesa salida de la facultad de medicina, fueron convocados –e invitados por La Enana Maldita y yo–, a realizar un simulacro de salvataje.
“Seeeeeeeeeee”, me parece escuchar la voz de los descreídos. Para que sepan, un simulacro de salvataje es parte de la práctica hospitalaria puesto que implica conocer cómo actuar en situaciones límite en conjunto y colaborando con... [continúa]
Las noches de luna llena y las de tormenta ejercen una extraña influencia sobre ti.
Con la luna llena, te transformas.
Vehemente, me apremias, me instigas, me incitas, me provocas y me exiges. Dejas en libertad tus fantasías y sé que en noches como ésas –sean cuales fueren–, estás dispuesta a llevarlas a la práctica.
Anoche, tú me regalaste una luna llena y tuve que hacer concesiones.
Pero ésta, es una noche de tormenta...
Uno de los errores que más frecuentemente cometemos de manera inconsciente es lo que llamamos “filtro mental”: nos obcecamos en magnificar lo negativo de una situación, minimizando todo lo positivo de esa situación.
Me acuerdo de mi amiga Laura el primer año de facultad. Tras los exámenes de la primera convocatoria, fuimos juntas a recoger nuestras notas. Laura había aprobado doce asignaturas con notables, excelentes e incluso dos matrículas de honor. Pero había suspendido estadística:... [continúa]
¿Es alegre, es triste la ternura?
¿No parece más bien la ternura una semilla de sonrisa
que da el fruto de una lágrima?
En el enternecimiento sentimos angustia
precisamente por aquello mismo que nos causa placer.
Ortega y Gasset
La ternura me mata mientras me hace sentir viva, me anestesia y me sonríe cuando la beso, se viste en mil gestos y se despoja en uno solo, la siento al hallarme recostada en tu pecho mientras tus manos... [continúa]
Desnudo tú y tu espejo. Los brillos de tus ojos.
El agua deslizando tu cuerpo sobre el mío.
Temores que preceden al roce.
La ternura del fondo.
Y tus dedos, y tus besos.
Y un dulzor en la lengua que acelera la noche.
Y la tiñe en reflejos, y la cruza de lejos...

Y desnudo tú y tu espejo.
Y mi risa guiando, y tu fuerza trepando.
Temblores que preceden al clímax.
Los gemidos de dentro.
Y tus manos, y tu cuerpo.
Y un latir de las bocas que se pierden de nuevo.
Y deshacen los nudos, y se abrazan, y se funden en uno.
Y desnudos los dos somos un solo cuerpo.
Foto: Cortesía & © by Rudi Mentär
Me encantó el debate montado ayer respecto a mi cita, así que obviaré contaros qué pasó en ella exceptuando un punto que me parece interesantísimo aclarar: no era mi primera cita con él.
Como bien dije, iba a “una nueva cita”.
En concreto, la tercera.
Pero como ya se aparecieron mis queridas amigas de la “Liga de Mujeres reprimidas en busca de Maridito”, blandiendo su discurso político de mujeres con derecho a nevera, cocina, carritos del Mercadona y churumbeles con nombres... [continúa]
A ti,
por la alegría.
Quizás se extrañen al leer el título de este post y piensen que por equivocación entraron a un sitio especializado en mascotas. O tal vez crean que en mi tiempo libre me dedico a la cría de estas aves prensoras y que voy a revelarles el secreto de cómo hacer para que hablen sin necesidad de que ustedes se lo pidan. Pero no, les aclaro que no es así y los invito a que sigan leyendo para que sepan de qué va la cosa.
Para... [continúa]
(O: “El día que Kojak tuvo un ataque de celos”)
¿Adónde quedamos en la primera parte? ¡Ah, sí! En que me sacaba los zapatos y me acostaba al lado de Isidoro, “el gruñón”, en la angosta cama de la habitación de directivos y él se acurrucaba en mi pecho como un chiquito desvalido y yo lo acariciaba y él lloraba porque sentía que se había quedado solo en este mundo al morir su papá y me mojaba el ambo y no pasaba nada. Pero nada de nada, por más que... [continúa]
Para ti ha dejado de ser frecuente y ya no sucede a menudo.
Has aceptado probar otras prácticas porque apreciaste que en la variación está el gusto.
Ya no necesitas dominar todas las situaciones ni ser la que decide cómo y cuándo, porque aprendiste que no siempre se necesita estar arriba.
Descubriste que el abandono resulta mucho más placentero de lo que imaginabas y que entregarse suele deparar deleites imprevistos y desconocidos.
Pero hay días –especialmente en otoño–, en los... [continúa]
Mi nuevo chico me ha salido rarito de cojones.
Si me acerco a él, se distancia.
Si me alejo, se desespera.
Si le digo que le quiero, se acojona.
Si le digo que no me planteo ningún tipo de futuro junto a él, me dice que me quiere.
Cuando no le llamo porque estoy ocupada, me manda mensajitos te texto diciéndome que me echa de menos.
Cuando le llamo diciéndole que le echo de menos, me dice que está ocupado.
Si tengo ganas de verle, me dice que no es el momento.
Si no... [continúa]
Morgana durante unos instantes, reina del mar y hada de destinos impredecibles, ambivalente sanando o destruyendo héroes, todo parece desvanecerse, el silencio inunda por completo la habitación golpeando las paredes con su mudez.
Mi respiración se ha tornado pausada, el delirio que embargaba mi cuerpo envolviéndolo en un fuego extraño ahora es sólo cenizas de un cuerpo colmado…
Tu ausencia la solapan los segundos, la disfrazan los olores, la cubre la oscuridad mientras me... [continúa]
Quiero sentir tu voz,
Y no necesito darle explicaciones a nadie por querer sentir tus palabras en mi oido, en mi boca.
Quiero oír como me rezas, que las palabras de más o de menos no me afectan, pero quiero escucharte.
Y si molesta, que baile: con el baile nos volvemos nadie y todos.
Eres como el sol: me calientas y me doras las mejillas.
Y te ríes cuando ves mi naricilla roja, del roce de tu barba incipiente, poco afeitada, que me encanta.
Y me mata tu risa.
Eres,... [continúa]
¿Soy puntual o le hago esperar un rato?
¿Elijo yo el vino o dejo que lo elija él?
¿Me hago la tonta y río a cada chiste, o voy de intelectual y le hablo del sentido de la vida?
¿Suelto o recogido en coleta?
¿Mini y botas o vestido y zapatos?
Si me besa, ¿me hago la ofendida o me pongo cachonda?

¿El tanga blanco o las braguitas de puntilla negra?
¿Mejor sin ropa interior?
¿Comérsela antes o después de que me coma a mí?
¿Compro yo los condones?
Cuál de los estos lubricantes: ¿el de efecto frío o el de efecto calor?
Dudas que se me plantean cada vez que tengo una nueva cita...
Foto: Cortesía & © by Anastasia Kapluggin
Hoy no voy a escribir largo, porque sé que te bastan pocas palabras para comprender lo que intento transmitirte. Me limitaré a decir que me gustas completito, de la cabeza a los pies.
Aunque quizás deba agregar una línea más para aclarar que me gustas de la cabeza al dedo gordo del pie.
Y para que no haya ninguna clase de dudas de a qué me refiero, lo digo claro y raspado: me gustan, en especial, esos cariñitos tan ricos y perversos que me haces con el lascivo dedo gordo de tu bello pie derecho.

Tan excitantes como los que te hago yo con el mío...
Foto: Cortesía & © by Martin Kovalik
Hay días en los que las palabras sobran.
También hay días en que las palabras despiertan todos mis sentidos.
Recuerdo haber vivido días en los cuales sólo busco tus palabras para que sincronices mi alma y le otorgues sentido a mi apariencia...

Pero en días como el de hoy –cuando mi cuerpo de mujer pide y exige y me urge–, es... [continúa]
Hay noches en las que mis manos laboriosas, aplicadas, perseverantes y casi incansables, necesitan un poco de descanso después del trabajo cotidiano.
En noches como éstas, de las que te hablo, se vuelven solícitas, afanosas, cuidadosas, esmeradas, naturales, espontáneas y persistentes, y se aprestan de una forma especial para lo que se disponen hacer.

Son las noches que mis manos, fuera de mi control, deciden dar un paseo por tu cuerpo hasta quedar saciadas de tu piel.
Foto: Cortesía & © by CarbonKid
En mi quinto mes de embarazo, andaba yo por esas edades tempranillas, en las que te crees que eres una mujerona y lo que eres es una cría con una barriga y a cuatro meses de cambiar tu sistema de valores y tu sistema de amores.
La que era entonces como José Antonio ahora para mí, Lucía, me dio la oportunidad profesional de mi vida.
Sólo tenía que trabajar muy duro, muy inteligente y muy maduro.
Lo justo para una aspirante a madre con retiro aun adolescente.
Pero era mi... [continúa]
Hoy me siento perezosa, por eso he decidido no hacer nada que no sea bostezar en el insomnio de tu cuerpo, delinear tu rostro con mis dedos, regalarles tus labios a los míos, mitigar mi sed con el sudor compartido, bailar y copular en un húmedo y jadeante rito…
Pinceles domados por el deseo de un lienzo fuimos, somos y… bocapiernalgas.
No sé qué me gusta más: si quitarme la camisa o que me la quites, frente a la ventana, sabiendo que él puede vernos... [continúa]
Tumbada y perezosa acierta la manzana del prohibido árbol.
Te me acercas.
Hay noche y luna y tú... me miras.
No es que no sea digna del fruto poderoso del deseo incipiente.
Soy como furia lenta al escuchar tus pasos hacia mi fuente.
Vuelves, como serpiente a seducir mis labios, mi boca, mis sueños, mi mente... Son dulces las promesas, dulce el delirio, sigues.

Hambrienta y poderosa es tu batalla, y morderás allá donde te guíe el beso... ven, ven y muerde.
Muerde.
Foto: Cortesía & © by Martin Kovalik
Ayer me invitaron a cenar.
Uno de los papás divorciados del colegio de mi hija.
Cuarenta y siete años. Metro noventa.
Llevábamos todo este tiempo coincidiendo a las nueve de la mañana y a las cinco de la tarde los dos días semanales que mi niña no tiene canguro.
Ni siquiera había reparado en él.
Ni siquiera habíamos pasado del “Hola buenos días” y del “Hola buenas tardes.”
Pero ayer salíamos de una de esas actividades extraescolares en las que metes a los niños para poder... [continúa]
Abracadabra,
porque me fuiste creando
conforme hablabas
bajito a mi oído…
Llegó de tierras lejanas cargado de pociones secretas, ritos ancestrales y juegos de prestidigitación que yo desconocía por completo, quizás por eso me rendí a sus dotes extraordinarias con la misma dedicación de quien se entrega al estudio de la alquimia y sus secretos.
Desde un principio me hipnotizó con aquella sonrisa seductora, esa manera de... [continúa]
“Imborrables momentos que siempre
se guardarán en el corazón”
Hoy, después de tantos años, hay veces que recuerdo aquel día cuando mi jefe dejó de ser mi jefe para transformarse en un niño necesitado de caricias.
Me pregunto por qué será que los seres humanos, en esos momentos cuando tenemos que expresar los sentimientos, nos esforzamos en esconder las lágrimas frente a los demás.
¿Por qué nos avergonzamos de llorar pero no sentimos vergüenza cuando... [continúa]
Así te imaginé.
Descalza y desnuda.
Como la modelo de un maestro escultor de la Grecia clásica o de un fotógrafo osado del siglo diecinueve.
El cuerpo de formas rotundas, completas, generosas, blandas y sensuales.

Una mano descansando, lánguida, sobre el capitel de la columna, la otra recogiendo las ondas con reflejos dorados de tu cabello, regalándome a la vista las... [continúa]
| Ver otros días | ||||||
| Julio 2008 | ||||||
| DOM | LUN | MAR | MIE | JUE | VIE | SAB |
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | ||
| 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 |
| 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 |
| 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | 26 |
| 27 | 28 | 29 | 30 | 31 | ||