Morgana durante unos instantes, reina del mar y hada de destinos impredecibles, ambivalente sanando o destruyendo héroes, todo parece desvanecerse, el silencio inunda por completo la habitación golpeando las paredes con su mudez.
Mi respiración se ha tornado pausada, el delirio que embargaba mi cuerpo envolviéndolo en un fuego extraño ahora es sólo cenizas de un cuerpo colmado…
Tu ausencia la solapan los segundos, la disfrazan los olores, la cubre la oscuridad mientras me vienen a la mente los nombres de ellos.
Eva lo llama “Pilas”, el mío se llama “Reel”, Anna tiene a su “Bob”… otras lo llaman “Churri”, “Guziluz”, “Fufy”… Y Carmen nos cuenta a menudo sus encuentros con “Valium” antes de una reunión importante o los domingos previo encuentro con las arpías de sus cuñadas en casa de sus suegros… Ellos, simplemente ellos, los sin nombre, aquellos que bautizamos por cercanía.

Hoy simplemente deseo que regreses a mi lecho, que nos acompañes, que no te intimide su presencia.
Tres en la cama no es tan mal número…
Foto: Cortesía & © by Martin Kovalik