Quiero sentir tu voz,
Y no necesito darle explicaciones a nadie por querer sentir tus palabras en mi oido, en mi boca.
Quiero oír como me rezas, que las palabras de más o de menos no me afectan, pero quiero escucharte.
Y si molesta, que baile: con el baile nos volvemos nadie y todos.
Eres como el sol: me calientas y me doras las mejillas.
Y te ríes cuando ves mi naricilla roja, del roce de tu barba incipiente, poco afeitada, que me encanta.
Y me mata tu risa.
Eres, también eres como el mar, me mojas por fuera, tu saliva me viste, y por dentro... ¡Ay! Por dentro me naces y matas la ternura.
No sé qué sería de mí sin esas cosas que me haces. Porque, aunque no te necesite (necesariamente) tampoco quiero que te vayas.

Quédate, y calienta y moja mi tarde, báilame... y déjame sentir tu voz.
¡Y que se jodan!
Foto: Cortesía & © by Rudi Mentär