Colección Voyeur

Viernes 21 de Marzo de 2008
Filtrando mal

Uno de los errores que más frecuentemente cometemos de manera inconsciente es lo que llamamos “filtro mental”: nos obcecamos en magnificar lo negativo de una situación, minimizando todo lo positivo de esa situación.
Me acuerdo de mi amiga Laura el primer año de facultad. Tras los exámenes de la primera convocatoria, fuimos juntas a recoger nuestras notas. Laura había aprobado doce asignaturas con notables, excelentes e incluso dos matrículas de honor. Pero había suspendido estadística: “He suspendido Estadística, joder, vaya mierda, menuda mierda, joder, joder, he suspendido Estadística”.
También yo suspendí Estadística, pero obtuve siete excelentes y cinco notables y mientras ella estaba casi agónica explicándole a todo el mundo que había suspendido Estadística, yo estaba eufórica contándoles que había sacado siete excelentes en mi primer año de facultad.
Quizás el filtro mental no sea el error que más frecuentemente cometo. Pero a veces me ataca como a todo ser pensante. Y creo que ayer fue una de esas veces.
Frente a mí, sentado en un restaurante impresionante, en un ambiente divertido y distendido, con una botella de Enate Chardonnay 2012, una bandeja de marisco, con una perfecta camisa blanca, vaqueros impecables, ojos azules profundos, y la mirada de la complicidad, Cristóbal me acompañaba.
De pronto pensé en las veces en que no podía estar así junto a él. En las veces que le he visto partir. En el día siguiente y en la despedida. En todos esos instantes en que no le tengo.
Y me sentí contrariada, triste, impotente, infeliz.
Me cargué la cena en dos minutos.
Por suerte, yo no me enamoro de cualquiera. Así que llegando a casa, a pesar de haberle dado una inmerecida nochecita de reproches y resentimientos, me pidió que me subiera sobre la mesa, me bajara las bragas, me quitara la camisa, abriera mi alma de una vez, y me dejara follar.

Debe ser porque he tenido uno de los orgasmos de mi vida, que hoy recupero la sonrisa de gilipollas y me siento, de nuevo, completamente feliz.

Foto: Cortesía & © by Karsten Beumler

 
Publicado por Amanda a las 05:00

Respuestas
21 Marzo 2008 - 09:04
Vero
Amanda:...Aunque las palabras ''disfrutar o vivir el momento'' suenen superficiales...si las pensamos bien, ganan todo lo positivo en el terreno de los encuentros,dejándonos esa felicidad incomparable que sentimos después de haber estado con la persona amada. Pasé varias veces por esa situación, y con idéntico desenlace ....en eso momentos, esos 'orgasmos especiales' ' te llevan a recuperar la calma y la alegría.Buena Energía para que ''filtremos'' en positivo!! Buenas vibras para Cristóbal y vos!!.Besitos .Vero
21 Marzo 2008 - 13:42
Enviar un emailAngel
Amanda: lo importancia de disfrutar el momento... No hay manera de poseer mayor riqueza que siendo capaz de aprender a vivir cada momento, con lo bueno, y con lo menos bueno que se nos ofrece... Y que ese momento se vuelva único e irrepetible. Yo me alimento de bellos momentos y los disfruto a Pleno. Por suerte, yo tampoco me enamoro de cualquiera. BuBys es Bubys y no hay quien reemplace esos MOMENTOS :-) ni ese Hombre:-) Será hermano de Cristóbal ;-) jajajaja. Siguí filtrando!!! de eso se "trata"el amor del bueno.... Un beso Genia. Angel

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