Ayer insistía Enrique en que teníamos que vernos.
(Inciso ??Insistir?: al primer ?no? seguir dando el coñazo hasta que se obtenga el ?sí??. Fin del inciso .)
?Venga, Amanda. Lo pasaremos bien. ¿Cuánto tiempo hace que no nos vemos?
?Cuatro años, siete meses y dos días.
?¿Lo ves? Me echas de menos.
?Claro. Te echo de menos todos los días.
?Pues ¿qué esperas? Entra en Rumbo, en Travelprice, en Pepetravel... ve a la estación, al aeropuerto, alquila un coche. Me da igual. Pero plántate aquí la semana que viene.
?No.
?Te llevaré a cenar, te invitaré a un Chivas, te besaré como siempre te besé, te haré el amor toda la noche, te querré con todo el amor que tengo sólo para ti.
?¿Qué día?
?El que tú quieras. ¿Lunes? ¿Martes? ¿Miércoles?
?No puedo: tengo consulta.
?Pues desplaza a tus pacientes a otro día.
?¿Y qué hago con la niña?
?La dejas en casa de tus padres.
?Mis padres trabajan.

?Pues que se cojan el día libre. Si les dices que es por venir a verme, seguro que te harán el favor. Venga, Amandita, venga, mi niña querida, mi amor, mi preciosa. Me muero por verte.
?Es que es complicado.
?Tú puedes subsanar todas las complicaciones que se te presenten. Sólo has de tomar un billete. Y directo a mis brazos.
?No sé.
?Vaya, ya no es ?no?. Estoy avanzando. Sé que en unos minutos te tendré deseosa...
?Yo estoy deseosa ya. Pero ¿qué hago con la niña, el trabajo, de dónde saco el dinero?
?Nimiedades para mi Amanda. La recompensa es volver a estar juntos. Dormir abrazados. Despertar entre suspiros y susurros.
?Ya pero...
?No hay ?pero? que valga, mi reina. ¿Martes qué viene? ¿Qué dices? ¿Eh? ¡Di que sí!
?Bueno, ¡Vaaaaaaaaleeeeee! Cogeré un billete para el viernes y pasaremos el fin de semana juntos. Será divertido.
?¿Fin de semana?
?Dos días mejor que uno, cariño.
?Yo no puedo el fin de semana, yo paso el fin de semana con mi novia.
?¡Ays, Enrique querido! Mira que te quiero, pero, ¿sabes..? ¡Véte a la mierda!
A juzgar por lo rápido que cortó la comunicación, se fue, se fue.
(Uno de los efectos más evidentes del tiempo es que convierte tus recuerdos en recuerdos selectivos: de ahí que no recordase yo que Enrique tuviera los cojones más grandes que un piano.)