Si tengo que presentarla y decir cómo es, qué mejor que usar la forma en que ella misma se describe. Natalie es como la noche: te rodea, te envuelve, te aísla, te ahoga sin ofenderte y sin ni siquiera tocarte... Y te promete esperarte despierta en la oscuridad...
Le encantan y le dan morbo –tal como ella misma lo admite–, los hombres de más edad, casi tanto como los autos que usan. Quizás tenga que ver con el fetichismo. Cuando era una adolescente y tomaba sol, se ponía boca abajo, se quitaba la parte de arriba del bikini, y se colocaba la parte de abajo con aire inocente y elaborada estrategia, para dejar a la vista –no más que lo suficiente– sus encantos.
En su casa, pese a que lo tenía prohibido, esperaba esa hora de la noche en la que todos dormían profundamente para salir en puntas de pie a hacer travesuras con un visitante que descansaba en una habitación de la buhardilla. Niña pícara.

Sabe que para la mayoría de los hombres es algo más que una aventura de una noche. Seductora, coqueta, cautivante, juguetona, fascinante, Natalie sabe comportarse como una lady y también como una diablilla que se expone ante tus ojos como la tentación misma.
Porque cuando el cuerpo le pide acción, no puede ni quiere esperar. Para ella es aquí y ahora y se transforma en una encantadora guarrilla.
En nombre de todos los que hacemos Voyeur®, le doy la bienvenida al team. Y no digo nada más, estimados lectores.
Descúbranla ustedes.
El Gran Cabronazo
Foto: “Vintage II” Cortesía & © by Abraham75