Colección Voyeur

Viernes 25 de Abril de 2008
Pero si quieres hacerlo, dilo

Tengo una paciente con ideas claras pero grandes bloqueos a la hora de actuar. Está dispuesta, quiere, desea, sabe que es lo mejor, y anhela, separarse de su pareja. Pero lleva meses sin hacerlo. El problema (tal cual lo explica ella misma) es la vergüenza que siente sólo de pensar en enfrentarse ya no a él, sino a su familia y amigos:
–Me muero de vergüenza sólo de pensar que tengo que colocarme frente a mi madre después del café de los domingos, y decirle que voy a separarme. Mi madre lloró el día en que le dije que íbamos a tener un hijo. Mi madre adora a ese hombre. De hecho, todo el mundo le adora. Me imagino a mis amigas juzgándome, llamándome loca, diciéndome que estoy cometiendo un error. Cuando tengo ese tipo de pensamientos, creo que quizás tengan razón, y yo esté a punto de cometer una insensatez.
Le recuerdo en este punto la cantidad de motivos que ha estado esgrimiendo, uno tras otro, para resolver que desea separarse. Lo hago como si fuera una niña pequeña: “Venga, empecemos por el motivo número uno. Y yo lo iré repitiendo contigo.”
Y ella dice: “No le amo” y yo repito: “Así que no le amas. Pero ese debe de ser un motivo muy pequeñito, intrascendente” Ella adopta de pronto posición de ataque, con su cuerpo avanzado, manos sobre la mesa: “No. Ese es el motivo más grande que tengo. Si no amo a mi pareja, ¡no puedo seguir junto a ella!”
–Tranquila, –sonrío–, es que tienes ese motivo, no le amas, pero todo se detiene frente a la vergüenza de hablar con tus familiares de ello. Visto desde mi silla, y utilizando simplemente la lógica, diría que es más importante no sentir vergüenza que no amar. Y por eso llevas meses sin hacerlo.
Lo hablamos en el momento, lo entiende, respira, sale fuerte, dice “será esta noche, esta noche hablaré con él” pero regresa a la siguiente sesión hundida. A veces utiliza excusas absurdas, como que ha estado muy ocupada o que su pareja está pasando un mal momento, o que el bebé de año y medio que tienen lleva varias noches sin dormir.

La realidad es que esa vergüenza de verbalizar esconde mucho más que el simple temor a ser juzgado o a la reacción de los demás. Esconde la confirmación verbal del acto. Ese acto que a veces verbalizamos y no somos capaces de llevar a cabo, como mi amiga Laurita que sigue diciéndole a Adrián que no volverán a follar pero se muere por follar con él, y por eso, sigue haciéndolo. Pero cuando sí sabemos lo que queremos, cuando estamos dispuestos, cuando no se esconden detrás de eso que queremos hacer ningún tipo de duda, todos sabemos que el paso siguiente a decirlo es hacerlo.
A mi paciente, en realidad, no le importan las opiniones puesto que en realidad no tiene ni idea de ellas. Es más, en el cien por cien de los casos que he llevado similares, nunca ha habido familiar ni amigo que juzgue, bien al contrario: ante un anuncio así, todos reaccionan con comprensión, tristeza o desconsuelo, pero con absoluto respeto y comprensión.
Lo que mi paciente hace es tener diálogos consigo misma a través de esas supuestas opiniones. Y la vergüenza no es sino el temor a la certeza de que una vez dicho, hecho. Así va retrasando ese momento, algo en su cabecita le dice que quizás no haga lo correcto, que puede equivocarse.
Yo le digo que si no pensara en que puede equivocarse no estaría tomando una decisión, estaría adivinando el futuro, y eso, a estas alturas, no me lo creo. Que no tenga miedo. Que ella sabe que decirlo es hacerlo. Y que quizás precisamente decirlo le ayude a acabar de hacerlo. Que los meses pasan, y el amor se diluye cada vez más. Y todos y cada uno de los motivos para separarse se van soportando con el tiempo. Que si no habla ya, se va a conformar y tendrá por vida conyugal una vida insulsa, donde se hace el amor una vez por semana sin pasión y con obligación y en donde cuando te preguntan sobre tu marido tú contestas “Enamorada no estoy, pero le quiero como a un hermano.”
Ella me mira de nuevo, en sus ojos el brillo de “Hoy lo digo.” En mi próxima sesión la volveré a ver entrar derrotada: la conformidad y el miedo se le están comiendo la vida.

Foto: “Bor”, Cortesía & © by Cynig

 
Publicado por Amanda a las 05:00

Respuestas
25 Abril 2008 - 06:49
Enviar un emailVero
Amanda: Interesante realidad transmite este post. Los miedos y las paralizaciones que a veces no nos permiten avanzar para procurar nuestra propia felicidad.Es algo asi como querer andar en un auto con el freno de mano puesto.Lo que lei también es aplicable en otras situaciones de la vida , donde a veces el querer tomar una decisión(para bien nuestro)nos paraliza el pensar como les afectara a los demás,Y como se dice vulgarmente,pateamos la pelota para más adelante y decimos...ya lo vamos a hacer!.De eso se trata, de tomar decisiones, de hacernos cargo de nosotros mismos...Como siempre tu post me deja un mensaje, una enseñanza.Buena Energía movilizadora para que la conformidad y el miedo no nos coman la vida!!!!Besitos.Vero. PD/ Angelito comparto con vos un matecito en esta mañana!!!Besote amiguissssss
25 Abril 2008 - 07:07
Enviar un emailAngel
Amanda: ¿Por qué cuesta tanto tomar la decisión, decir basta? Muchas veces la convivencia en pareja lleva a una situación donde el amor del comienzo ya no existe. Ni siquiera la comunicación es buena. Sin embargo tomar la decisión de separarse es lo más difícil para la mayoría de las personas... El miedo puede paralizar... Pienso que así como la vida de todo ser humano se da por etapas, los divorcios también. La palabra crisis en chino significa dos cosas: amenaza y oportunidad. Es una amenaza para la pareja en la cual se depositaron tantas expectativas, pero también es una oportunidad de cambio. Obviamente que los miedos no se terminan de un día para el otro. Separarse es algo complejo, pero si la situación no da para más, es la mejor manera de terminar con una vida de martirio, para tratar de empezar una nueva de felicidad... Un beso Genia y gracias una vez más por ayudar a reflexionar... Angel
25 Abril 2008 - 07:09
Enviar un emailAngel
Perdón Amanda "genia"...Vero se chocaron los mates...Gracias!!! Es que somos energéticamente eficientes creo que Bill Gayte declarará que está muy orgulloso de nosotras dos ;-) jajajjaja Un beso y un mate. Angel.

Tamaño de letra
Sindicación
Publicaciones
Publicidad
 
 
Categorías
Enlaces