Mister Claro me contó que una vez tuvo una discusión absurda con la que él mismo definió como “la última relación seria que he tenido.”
La cosa iba de una salida con los amigos, de esas que en nuestro lado femenino llamamos “sólo niñas” pero al revés. Digamos que mi transparente y querido Mister Claro confirmó que tal día a tal hora acudiría a un “sólo niños”. Lo primero que pensé es que a mí me hubiera gustado perderme entre los niños y Mister, saliendo desde un pastel en pelotas o algo así, para que todos me metieran mano.
Pero después le di vueltas a la reacción de ella, que aparentemente se fundamentó en “tú eres un egoísta.”
A mí personalmente (y esto es una apreciación puramente individual) me molesta poco o nada que mi pareja, novio, marido, amante o rollete ocasional salga a solas con sus amigos. Es más: me incomodaría sobremanera que no lo hiciera, tener uno de esos novios aburridos y siesos que basan sus relaciones en el “Pasemos cuanto más tiempo juntos mejor”.
Por otra parte siempre he utilizado el argumento del “Pero si tú saliste con tus amigos la semana pasada” para pegarme las marchas que a mí me dé la gana bien a solas. Aunque he tenido la gran fortuna (o he sabido elegir suficientemente bien) de tener parejas divertidas con las que me he pegado marchas espectaculares (Enrique era único, por ejemplo, para mantener conmigo unos antológicos “mano a mano” de sol a sol) siempre he preferido salir con mis amigas, dar rienda suelta a mis libertades, pasarlo bien sin tener que estar pendiente de darle besitos al maromo de turno, o tener que cuidarme muy mucho de mirar a este o aquel con miradas insinuantes frente a éste.
Pero puede entender que una mujer se moleste: tengo ejemplos cercanos y a veces me convencen con sus discursos: es que si prefiere salir a solas a hacerlo conmigo es porque yo puedo resultarle aburrida, es que hay mucha loba suelta, es que antes no lo hacía y ahora sí quiere hacerlo y cualquier cambio tiene consecuencias y, peor aun, causas.
Lo que no puede entender es que eso se vea como un acto egoísta.
Yo diría que el tipo es un pendón, un desprendido, un ligerillo.
Pero, ¿egoísta?
Si alguien cree que es egoísta salir con unos amigos una vez de tanto en tanto, que me explique el porqué.

Todo esto lo pensé después de que Mister me echara un par de polvos riquísimos, en los que, por cierto, me comporté como una auténtica egoísta.
Foto: Cortesía & © by Martin Kovalik