Anoche mantuve una conversación interesante por Messenger con Carlos, mi enganche sexual. Interesante y calentita. Era la típica conversación en la que nos decíamos lo que nos gusta el uno del otro, mezclando afirmaciones más o menos serias con insinuaciones y guarrerías de todo tipo.
Mis manos estaban sobre el teclado, pero la mayoría de mis sentidos estaban imaginándole en el sofá de su casa, (que recuerdos los míos de ese sofá), en vaqueros, con ese aire de canalla que me da tanto morbo y esos ojos... qué ojos... y qué labios...
–Me encanta esa mezcla de sensualidad, sexualidad y dulzura que tienes.
–Pues a mí me gusta tu sentido del humor inteligente y la ironía con la que hablas.
–Me vuelve loco que siempre tengas la contestación perfecta para cualquier cosa, nunca te quedas sin palabras. Esa cabecita tan bien amueblada...
–Me fascina ese aire misterioso que te envuelve, la forma en la que me miras a los ojos cuando hablamos, desnudándome el alma.
–Qué cara... qué culo... qué piernas... ¡cómo me pones!
–Tu lengua en mi boca, la forma en la que miras cuando follamos, cómo me agarras fuerte y me haces tuya... siempre quiero más...
–Me gusta que eres una dama en la calle y una auténtica puta en la cama.
–¿Cómo?
Me gusta entregarme al cien por cien en todo lo que hago, sexo incluido, las cosas siempre bien hechas, con interés. Soy perfeccionista por naturaleza. Prefiero la insinuación y la provocación a mostrar directamente, pero eso sí, una vez puestos en faena me entrego totalmente.
Disfruto mucho con el sexo, soy muy pasional, imaginativa y espontánea en este sentido, y jamás me ha preocupado el que dirán en ningún aspecto de mi vida.
Si deseo algo o a alguien voy a por ello, no necesito que nadie tome la iniciativa por mí, aunque mentiría si no dijese que, como cualquier mujer, me encanta dejarme querer.

Me desnudo frente al monitor. Me toco. Me exhibo, porque sé que me está mirando y eso lo excita. Juego, me divierto... mi aspecto dulce y mi edad ayudan... ellos suelen pensar que tienen el control pero, la mayor parte de las veces, la que lleva las riendas soy yo.
Cuando se quieren dar cuenta ya están totalmente enganchados. Y es que Natalie no es tan mosquita muerta como puede aparentar en un principio.
Me quedo con el lado positivo y halagador de la frase, porque lo tiene, ¿verdad?
Traduzco: "Una dama en mi día a día y una profesional del sexo en la cama". Ummmm, no está mal...
Querido Carlos... Touché.