Destruye
la retórica del amante
y hazlo venir a pie, desnudo, sin arrimo,
a tu recio descampado.
De “Amante”, Rafael Cadenas
Porque no siempre soy gatita mimosa y a veces mi instinto felino me incita a salir de cacería. Sin embargo, se me hace muy difícil decidir cuál de las tres acciones involucradas me resulta más agradable, porque todas ellas me provocan placeres distintos pero igualmente enormes.
Por un lado está la emoción de escoger el atuendo de Diana Cazadora más apropiada y vestirme con él. Entonces procedo a ajustar correajes, enderezar medias de red y distribuir encajes, sabiendo que mi indumentaria se convertirá en señuelo para cobrar una buena pieza.
Luego viene el deleite de salir a recorrer cotos de caza prometedores, en busca de un ejemplar al cual se me antoje seducir con mis encantos. Una vez encontrado el candidato ideal, dedicarme a ojearlo e ir preparando el cerco poco a poco, hasta que llegue la hora de emboscar, apuntar y disparar.

Por último, me embriaga la excitación incomparable de venir a compartir contigo el botín cobrado. Gustosa lo devoro lentamente frente a ti, mientras tú nos acechas detrás del vidrio oscuro, como si fueras ave de cetrería, con la mirada anhelante y el deseo encendido.
Y juntos ojeador, presa y cazadora disfrutamos del festín de los sentidos,
Foto: “You never know who´s watching” Cortesía & © by Gregg Reiter