Te dejaré descansar, si es que quieres.
Para después sobre mi cuerpo ahuyentar tus miedos.
Acomódate lento.
Repasa a tu gusto.
No quiero que esta noche andes con prisas.
Pues no me voy a ir, sólo me moveré,
mientras me muevas.
O cuando con mirada suplicante,
me pidas que cabalgue hasta el infierno.
Seré de ti... no dudes.
Chupando el caramelo de tu vicio,
los ojos siempre fijos en los tuyos.
Gemidos que susurras en mi oído.
Seré de ti... seguro.
Desnudo y caprichoso, sé que esperas.
Olvídate y pon la mente en blanco,
en negro sólo quedará mi tanga.

Y tu boca la siento muy hambrienta...
Seré de ti... sedienta.
Foto: Cortesía & © by José Manchado