Trajinar, acunar, surcar… Acariciar con mi cuerpo el tuyo.
Arañar con mis uñas tu espalda.
Ser placer cómplice y frágil, respiración acelerada, aventura y gotas de sudor en tu ombligo.
Morbo y provocación. Sexo casi animal.
Lamer suavemente ese elixir que calma a los sedientos, no permitir que existan en tu geografía tierras vírgenes.
Lasciva lujuria que nos enfrenta sin que ninguno salgamos derrotados, mientras sube y baja mi pecho henchido, dejando percibas la violencia de mis latidos.
Danza de mis caderas sobre tu pelvis.
Tu imagen cálida y desnuda se agita en mi, cada poro de mi ser huele a néctar de tus mieles.

El sueño no consigue vencernos.
Abrir nuevamente el cofre del deseo para acurrucarnos en él mientras afuera tiritan las musas.
En mi nuca tu aliento entrecortado, cálido, intenso.
Mis ojos ríen.
Foto: Cortesía & © by Luc Selen