¿Reflejan la personalidad? ¿El poder? ¿El estatus social? ¿El sexo?
Sin duda, todo esto y mucho más. A través del calzado y de la forma de caminar de una mujer se pueden adivinar muchos aspectos de su personalidad, por ejemplo, su nivel económico, si es liberal, conservadora, femenina, clásica, excéntrica, segura de sí misma, elegante, seductora...
Objeto de culto de las mujeres e indiscutible fetiche para muchos hombres –trataré este tema en primera persona en un post–, el zapato es un accesorio importantísimo porque es la culminación de lo que se lleva puesto, además de ser un elemento estético en sí mismo.
Una de las muchas facetas que he heredado de mi madre es su exquisito gusto por el calzado, en el que, al igual que en los bolsos, no escatimo en gastos, pudiendo ambos llegar a alcanzar cantidades prohibitivas.
Y es que... me encanta mimarme y mimar mis pies.
Desde que me independicé económicamente se han convertido en un puro objeto de deseo.
Zapatos y sandalias de diseño con tacones imposibles que me hacen soñar y, lejos de martirizar, me causan un inmenso placer. Encaramada a ellos me siento poderosa y femenina, al unificar la elegancia, el glamour, la sofisticación y la calidad.
"La seducción, viste de tacón..."
Mi sello personal es el estilo de mis zapatos. Tanto hombres como mujeres siempre me recuerdan por mi calzado y la forma que tengo de caminar. Tan sólo escuchando el sonido de mis tacones –muy característico, o eso dicen–, asocian rápidamente que estoy cerca. A Carlos, mi enganche sexual, le vuelve loco sentarse junto a la ventana cuando quedamos en su casa para poder deleitarse con el cla, cla, cla mientras me contoneo sonriendo hacia él.
Despacio... con los zapatos que tanto le excitan.
Y, por supuesto, como buena amante de los
zapatos, disfruto mucho haciendo el amor con la lencería adecuada y unos buenos
tacones.
Pero ése ya es otro tema...
Foto: Cortesía & © by Guido Argentini