Colección Voyeur

Viernes 29 de Agosto de 2008
Segunda Temporada

Los hombres son “rarínseguros” (palabra que me acabo de inventar, que si la Ministra puede, yo también), pero las mujeres somos directamente imbéciles.
Uno de nuestros grandes defectos es que vivimos como si el mundo se acabara exactamente mañana. Algunas mujeres estarán algún día en lo cierto (mientras los hombres estarán tomándose unas copas tan ricamente) pero a día de hoy parece que el mundo no tiene intención de extinguirse.
Eso sí, nosotras, si no recibimos una llamada en 24 horas, es porque todo se ha terminado, que él ha perdido el interés o que en realidad nunca quiso llamarte.
Pues no, mujeres, no: el mundo no se acaba en 24 horas. Existen 24 horas más, y hasta 72. Así que si él no llama, puede ocurrir que llame dentro de un par de días o de tres o incluso de una semana. Pero llamar, llama.
Como nosotras vivimos en ese “sinvivir” de la extinción de la humanidad, creemos que cada segundo que pasa, es absolutamente fatal.

¿Os imagináis la serie “24” protagonizada por una mujer en lugar de Keifer Shutherland?
Serían 24 capítulos en que se vería a una mujer mirando el móvil, dándole de hostias al móvil, comprobando que el móvil funciona, pidiendo a un par de amigas que le llamen a ver si suena el móvil... en el último capítulo, la mujer recibe una llamada. Pero claro, como ya es el final, nunca sabremos si fue él quien llamó o fue su madre preguntándole si vendría a comer paella el domingo.
Musta llamó.
Lo hizo, obviamente, 72 horas más tarde de que yo lo hiciera. Para entonces yo ya estaba pensando en irme a vivir a Marrakech a ver si casualmente me lo encontraba haciendo unas compritas por el zoco.
Todas mis amigas llevaban horas llamándome y preguntándome si él ya me había llamado y yo pidiendo que dejaran libre la línea, no fuera que llamase justo cuando estaba comunicando.
Quiso la casualidad que yo no pudiera atenderle en aquel momento y saltara el buzón de voz. Pero cuando ves la llamada perdida y ves en el display que la ha hecho Musta, te entra una sensación parecida a tener un orgasmo doble y sin fingir. Impresionante.
Sigo sin hablar con él y sigo sin saber qué va a pasar ni qué esperamos ni él ni yo tras haber traspasado esa barrera a priori infranqueable del camarero y la clienta rubita del café con leche. Pero me tiene tontita el niño este (¿He comentado que al menos aparentemente tiene unos diez años menos que yo?) y eso da para la segunda temporada: queridos lectores, empieza, otra vez, “24” .

Foto: Cortesía & © by canal2tv

 
Publicado por Amanda a las 05:00

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