Colección Voyeur

Martes 16 de Septiembre de 2008
El placer de lo prohibido

En el sexo para mí es lícito acudir a todo lo que incremente el placer, es más, no hacerlo me demuestra en la otra parte un claro signo de inmadurez e inseguridad. No se debe esperar a que la sexualidad simplemente ocurra, porque si se hace así se degrada y el deseo muere. La práctica de la sexualidad demanda imaginación, espontaneidad y aplicación para obtener siempre el máximo placer.
Una de las técnicas que empleo con mayor frecuencia es apelar a lo prohibido, como, por ejemplo, hacer el amor en lugares donde uno pueda ser descubierto o recurrir a fantasías y situaciones morbosas. Jugar con lo prohibido es uno de los caminos más placenteros para lograr la excitación.
Nos enamoramos locamente y para D. todo aquello representaba el acceso a otro mundo, la entrada en un universo nuevo de sensaciones junto a mí donde nada estaba prohibido mientras respondiera a la imponderable búsqueda del placer. Un hombre maduro que se comportaba como un niño que sólo tiene la obligación de aprender, un niño que empieza a descubrir el mundo tal cual es, libre de tapujos y de prejuicios, carente de límites. Un niño que se entregaba a mis deseos, a mis perversiones y a mi constante afán por poseerle a todas horas. Por mantenerle en un estado de fiebre constante.
"Fóllame", le susurré una noche en la king size bed de la habitación de un precioso hotel en Milán. Mi hermano, dos años menor que yo, dormía plácidamente en la cama de al lado, sin sospechar que aquella misma tarde, mientras se duchaba después de una intensa jornada de compras por la ciudad, él me hacía el amor salvajemente rodeada de ropa de las mejores firmas.
Aquello era demasiado para él, y yo lo sabía, pero nunca supo negarse a mis caprichos. Le sonreí traviesa y deslicé mi lengua por su cuello, mordisqueándolo dulcemente.
–Natalie, no me pidas eso...
–Vale, lo que tú digas –le guiñé un ojo y me deslicé bajo las sábanas, colándome entre sus piernas.
–Natalie, no... por favor...
Con el contacto húmedo de mi boca rápidamente noté cómo su cuerpo reaccionaba, cómo su sexo despertaba y me inundaba, independiente del miedo y la negativa iniciales.
Sí, ya sé que te encanta mirar cómo te chupo, te lamo, te acaricio. A mí también me vuelve loca observarte mientras gozas. No apartes tus ojos de los míos, yo no lo haré en ningún momento.
Ahora abriré mi boca ligeramente y humedeceré mis labios con la lengua para atormentarte y provocarte aún más. Los acercaré así, mojados, a tu miembro caliente. Respiraré sobre él, sacaré de nuevo mi lengua y te haré llegar al cielo.
Ssshhhh, retuércete de placer, pero no gimas... pueden oírnos, ¿recuerdas? Agárrame fuerte del pelo, pierde el control, castígame, sabes que es lo que más deseo. Aprieta fuerte mi cabeza contra tu miembro y penetra mi dulce boquita sin compasión. Sí, justo así.
Sé cuando tengo que parar, atormentar es bueno, pero hasta cierto punto. He conseguido lo que busco, despertar su lado salvaje, y me coloco sobre él a horcajadas, hundiendo su cara entre mis pechos al ritmo que entro y salgo de él violentamente. Muerde mis pezones con fuerza, me hace daño, y yo clavo mis uñas en su espalda con más energía... Nos miramos. Gestos y expresiones de continuo placer que ahogamos en besos ardientes, ni un sólo gemido. El éxtasis del morbo.

Me conduce al cuarto de baño, dejando la puerta ligeramente entornada. Le gusta mirarme así, y me pide que me toque el sexo.
Yo prefiero verme apoyada sobre el lavamanos, con la imagen de ambos sudorosos y jadeantes en el espejo, le ofrezco todo mi cuerpo. Agarra mis caderas y entra sin avisar hasta el fondo de mi sexo. "¿No es esto lo que querías?". No puedo ahogar un suspiro de placer y él se apresura en tapar mi boca con las manos, metiendo sus dedos dentro para que los chupe y muerda. Con cada embestida su vientre choca contra mis nalgas con un sonido delicioso.
Mi múltiple orgásmica respuesta fue precedida de verdaderos gritos silenciosos de delectación...
El morbo de lo prohibido. La búsqueda del sexo peligroso. Un gozo inesperado, un placer clandestino. El miedo a ser descubiertos. Una aventura arriesgada y una experiencia religiosa.

Foto: “The mirror” Cortesía © by Gabrielle Rigon

 
Publicado por Natalie a las 05:00

Respuestas
16 Septiembre 2008 - 06:44
Enviar un emailAngel
“El placer en lo prohibido”... "Lo bueno es imoral? ilegal? o lo que es peor ENGORDA!!!"... -Ella me llama restringido Le gusta el placer y el peligro Ella me tienta a lo prohibido... Un beso Angel
16 Septiembre 2008 - 09:27
Enviar un emailVero
Lo prohibido tiene un ''gustito especial''...el jugar con lo prohibido, genera adrenalina que incrementa el placer...de una forma un poco ''arriesgada'', y que vale experimentar con ese hombre que nos puede.Vero

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