Colección Voyeur

Lunes 29 de Septiembre de 2008
Abigail II: Café con fantasías

Y tú que te conoces el mapa de mi alma,
no sabes que hay un mundo detrás de mi mirada.
Sabes abrir mis puertas preguntándome
si todo va bien o algo va mal
.
A diez centímetros de ti, La Oreja de Van Gogh

En nuestra primera salida juntos, parecía que Abigail y yo nos conociéramos de toda la vida. Quien nos viese sentados muy juntos, uno al lado del otro y con sendas tazas de café frente a nosotros, pensaría que éramos dos viejos amigos que se habían reunido esa tarde para echarse los cuentos de algún viaje reciente o comentar cómo iba el trabajo. Aunque el aire de complicidad entre los dos llevaba más bien a pensar que estábamos compartiendo los pormenores de las últimas aventuras amorosas.
Entre nosotros la conversación fluyó con facilidad y absoluta libertad, por lo que en cuestión de media hora ya estábamos hablando de temas que a otras personas se les hace muy difícil tratar y que, en la mayoría de los casos, ni siquiera se abordan. Claro, el hecho de haberle comentado que dos de mis pasatiempos eran escribir relatos eróticos y coleccionar fotos sensuales contribuyó en gran medida a derribar cualquier barrera que hubiese podido haber entre los dos y a que la charla se fuera por los caminos de la sexualidad, la sensualidad y los placeres carnales.
Abigail resultó conocer bastante de erotismo, no al punto de poder considerarlo un versado sobre la materia, pero sí lo suficiente como hablar sin tapujos ni tener que preocuparse por malos entendidos. ¡Qué ya era suficiente con haber confundido su nombre con el de una mujer! Por suerte, no tuve que aclararle, como sí había tenido que hacer en varias oportunidades anteriores con otras personas, que por el hecho de gustarme el erotismo y la escritura de historias de ese género, yo fuese una especie de terapeuta sexual o –¡más gracioso aún!– una devoradora de hombres.
Sin embargo, por mucha tinta corrida en los años que llevo escribiendo relatos subidos de tono –que harían “sonrojar a más de una señorita”, según el comentario de una muy querida amiga– y publicando historias y artículos en este blog, por muchas sábanas empapadas de sudor y deseo, y por muy a gusto que me sintiera conversando con Abigail, nada me preparó para la afirmación que me lanzó a bocajarro:
–Sé exactamente cuál es tu fantasía preferida –dijo, viéndome a los ojos, para luego agregar –: Y quiero ayudarte a realizarla.
De haberlo dicho cualquier otra persona lo más seguro es que lo hubiese parado en seco, me hubiese reído en su cara y a continuación le habría lanzado un comentario bien ácido que lo desarmara. Pero sabía que este hombre, a menos de una hora de conocerme, podía “leerme” como nadie. Sin embargo, como no me gustaba la sensación de ser tan transparente para él, quise esconderme tras un velo de misterio, respondiéndole desdeñosa:
–Tengo tantas fantasías que de verdad no sé a cuál de ellas te refieres.
–Sí, es cierto que tu rica imaginación te lleva a fantasear con mil y una situaciones –respondió, recorriéndome el cuerpo con una mirada de absoluto descaro y acercándose más a mí con cada palabra que pronunciaba–: Pero hay una en especial que te enloquece. Esa que no le confiesas a nadie y guardas muy dentro de ti. Un anhelo que te quita el sueño y te provoca desvaríos. A esa fantasía me refiero.
Fue inevitable que enrojeciera y la cara se me pusiera como un tomate maduro porque él tenía toda la razón. Por suerte, estaba sentada, así no había posibilidad de tambalearme ni trastabillar. Aunque deseaba que hubiese sido más temprano para encasquetarme unos anteojos de sol y hurtarle mi mirada, me armé de valor y lo miré a los ojos antes de preguntarle en tono desafiante:
–¿Y se puede saber qué fantasía es esa?
Abigail estaba tan cerca que yo podía sentir el calor de su piel morena a centímetros de mí, notar la vena dilatada en su cuello y sobre todo oler el deseo que emanaba de aquel cuerpo que me moría por explorar, conquistar y explotar. Todas ellas sensaciones tan perturbadoras como las palabras que me susurró al oído. Apenas las escuché le dije que nos fuéramos de allí.
No sé cuánto tardamos en llegar al motel más cercano. Tanto el tiempo como la distancia son relativos cuando la lujuria se apodera de nosotros con tanta fuerza. Un kilómetro puede parecer lejos o cerca, los minutos vuelan, las escaleras se suben de dos en dos y, como por arte de magia, ya estás en la habitación. Lo que sí recuerdo a la perfección son sus manos quitándome la ropa con sumo cuidado, sus ojos abrasadores que me escrutaban con curiosidad animal y sus labios besándome de la cabeza a los pies, sin que quedara el más mínimo espacio por hurgar.

Aquel hombre cuyo nombre dio lugar a un malentendido era un amante delicado y voraz, casi a partes iguales y con la proporción adecuada de dulzura y arrebato. Así como sabía “leerme” fuera de la cama, encima de ésta me adivina hasta los pensamientos. Yo no necesitaba ni tan siquiera hablar para que él supiera exactamente dónde tocarme o qué hacer. Su intuición y maestría se conjugaban para llevarme de una cumbre a otra del placer.
Hasta que me hinqué de rodillas entre sus piernas y para mi sorpresa tomó el celular que había dejado en la mesita de noche. Con la mano libre me acarició los cabellos y guió mi cabeza hacia su entrepierna. Sin soltarme ni apartar sus ojos de mi cara, me dijo:
–Ahora veamos qué podemos hacer para realizar tu fantasía.
Y mientras yo me inclinaba, él procedía a llamar...

Foto: Cortesía & © by Glacus M. Arantes

 
Publicado por Anamar a las 05:00

Respuestas
29 Septiembre 2008 - 06:55
Betina&Angel
Muy buenoooooo y que marque nuestro numero que tambien tenemos la misma fantasías... jajajjaja Besos Amiguisss Betina&Angel.
29 Septiembre 2008 - 09:56
Pepe
Free. Sexo. Soy vicioso.Me gusta Mirar como lo que hacen las chicas de este Blog con tetas enomormes, recomendadas para el invierno. Los SMS con contenido sexual. Sin compromisos de por medio. Todo Free. Lo mejor. Pepe
29 Septiembre 2008 - 10:18
Enviar un emailVero
guauuuuu que post!!! coincido plenamente con Beti y Angel!!!Hoy tenemos este post cargado de virilidad y fantasía!.Anamar querida: Buenas vibras y buen comienzo de semana !!!.Vero

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