1. La realidad.
Hace unos cuantos años, pero no los suficientes como para definirme como una veinteañera?
Mauri me llama a las ocho de la tarde y me pregunta que si tengo plan. Pues no, ¿por? Es que ha venido mi amigo Raúl de Madrid a pasar un par de días aquí y bla blá. Ah, vale. ¿Y quién coño es tu amigo Raúl? Pues un amigo. Pues bueno, ¿y qué más? Pues que nos vamos a cenar los cuatro, Raúl, mi novia (la misma que unos años más tarde me dejará con lo puesto, sin piso, sin poder ver a mis hijos más que en fines de semana alternos y pagando una pasta para mantenerla) tú y yo. Bueno, vaaaleeee.
Joder, ¿este es Raúl? Está tan bueno, que me lo voy a merendar en cuanto se descuide. Y Raúl que se descuida. Ala morreos en plena discoteca. Mauri descojonado, besuqueando y dedicando risitas cómplices a la mala puta que le hundirá en la miseria. Raúl, ¿me vas a follar? Sí. Mauri, ciao ciao, besitos, me voy y por cierto, Raúl duerme en mi casa, no en la tuya.
Ole, además de guapo, inteligente, mordaz, irónico, tiene un miembro fenomenal. Y qué bien lo usa. Y la lengua. Oh, los dedos también.

Ah, jodido, sigue, te voy a asfixiar esta noche bajo mi pasión.
Desayuno: café, tostadas, besos, otro polvo en la cocina, y otro más para despedirnos. Este tío es la bomba. Hasta otra Raúl. Si vienes por Madrid, llámame. Claro, claro. Un morreo en el descansillo, mmm, sabe rico. Le veo marchar, con su ropa con olor a tabaco rancio, pero qué culo le hacen los vaqueros? Uauauuuu, cuando se lo cuente a mis amigas no se lo van a creer.
Raúl sigue en mi ciudad, se va en dos días, voy a mandarle un sms, simpático, sin intenciones, sólo agradecerle la noche, ha sido fantástica. Ahí va: ?Hola bonito, lo pasamos bien, ¿verdad? Desde hoy Madrid me gusta mucho más.?
Beep, beep. Oh, contesta, que mono. Respuesta: ?Sí, lo pasamos bien. Pero no busco una relación estable ahora mismo, lo siento. Un beso, te deseo lo mejor.?
Pensamiento: este tío es gilipollas . Fin de la historia real.
2. La fantasía.
Nos quedamos en que yo le he mandado un sms. Y él contesta: ?Sí, lo pasamos bien. Ya sabes que cuando quieras tienes un buen amigo (y lo que se tercie), en Madrid.?
Amanda fue a Madrid pero nunca le llamó: los polvos de una noche son polvos de una noche, pero? ¿a qué hemos quedado los dos de puta madre?
Pues ale, menos tonterías y dejad el puñetero rollo del compromiso, el noviazgo y la mujer liberada que manda un sms cariñoso y educado buscando marido, y empezad a cerrar la boquita, que ni todas usamos el sexo para enganchar pareja, ni folláis tan bien.
3. Epílogo.
Meses más tarde, coincidí de nuevo con Raúl. Le definí como un chulo prepotente cuando, en mitad de una cena, nos dio por hablar de lo que pensábamos los unos de los otros. Raúl me cazó más tarde en la barra y me preguntó por qué había dicho aquello.
Fácil, querido: si yo hubiera querido una relación estable contigo, jamás te hubiera mandado un sms diciéndote que Madrid me gustaba mucho más. Te hubiera dicho que quiero una relación estable, y precisamente por eso, no te hubiera dejado follarme como un poseso contra la pared: te hubiera conocido antes.
Al final nuestros criterios son muy similares a los vuestros: polvo es polvo, y futuro es futuro.
Sólo a veces, muy pocas, yo recuerdo ahora mismo tres en toda mi vida, tras una relación esporádica y sin mayores pretensiones, sientes que quieres conocer a esa persona en otra situación que no sea únicamente una polla moviéndose sobre ti o dentro de ti. Y para eso no nos hacen falta vuestras sentencias: si eso queremos, lo decimos. Y si va a ser que no, no nos vamos a hundir. Por cierto, de esas tres veces, sigo manteniendo la estabilidad inestable del amor de Cristóbal.
Foto: Cortesía & © by DdiArte