De cuando tú vivías en mi cuerpo...
Ya no puedo dormir
y aún es de noche
pero a lo lejos ya parece que amanece
y el mar luce calmado
reflejando la luna
y el sol que llega bravo derrite sus colores.
Y de rojos sabores y miradas
me preparo el café sin hacer ruido
y te miro desnudo
tumbado entre las sábanas.

¡Qué difícil pensar que debes irte!
El libro de mis piernas quedó escrito
y es así que me tienes
y es así que olvidé
que te has marchado
que marchas cada noche
para dejarme a solas con mi vida.
De cuando tú vivías en mi cuerpo
me queda todavía todo lo que me quiero.
Foto: Cortesía & © by Tony McBurney